¿QUÉ ES LA HEPATITIS C?


La hepatitis es una inflamación del hígado que puede ser causada por infecciones, medicamentos, productos químicos o incluso por un excesivo consumo de alcohol.


La hepatitis C es una de las enfermedades hepáticas virales más frecuentes y está causada por el virus de la hepatitis C (VHC).

¿CÓMO SE CONTAGIA?


El virus de la hepatitis C es de ‘transmisión hemática’, es decir, que las personas se contagian por contacto directo con sangre infectada.


Las principales formas de contraer la infección son:

  • Por transfusión sanguínea (o derivados) realizada antes de 1992: La hepatitis C se identificó en 1989, pero no se desarrollaron pruebas de cribado hasta unos años después. Por eso, si usted ha recibido una transfusión de sangre antes de 1992, quizá haya estado expuesto al virus de la hepatitis C.

Algunas personas no saben si han recibido una transfusión, pero podría haber recibido una durante:

  • - Un trasplante
  • - Intervenciones de cirugía mayor
  • - Hospitalización en cuidados intensivos
  • -Hemorragia incontrolada

Afortunadamente, hoy en día la sangre y los hemoderivados que utilizan los médicos son objeto de un cribado sistemático del virus de la hepatitis C en la mayoría de los países.

  • - Por transmisión sexual:

El riesgo de transmisión a través de las relaciones sexuales es muy bajo, pero puede existir riesgo de contagio.

  • - A través de procedimientos en los que pueda intervenir de algún modo la sangre.

Podría suceder que el equipo no se haya esterilizado debidamente o que se contamine accidentalmente en el proceso de, por ejemplo:

  • - Hemodiálisis
  • - Realización de tatuajes o piercings
  • - Acupuntura
  • - Intervenciones odontológicas
  • - Tratamientos de belleza (por ejemplo, peluqueros o barberos)
  • - Consumo de drogas vía inyectable.
  • - En el consumo de drogas vía inyectable:

Compartir una aguja o jeringa, o el material para preparar la droga, podría ser una vía de transmisión del virus de la Hepatitis C.

Esnifar cocaína también es un factor de riesgo porque puede producir la aparición de hemorragias nasales y una exposición de la sangre a todo lo que se emplee para la inhalación (por ejemplo, billetes o pajitas).

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS?


Generalmente, el paciente no presenta síntomas durante la primera infección. Sólo 15 de cada 100 personas presentan síntomas sugestivos de enfermedad en el hígado. Para la mayoría de ellos, la enfermedad pasa desapercibida.

¿CÓMO SÉ SI TENGO HEPATITIS C?


Cuando se realizan controles médicos en centros de trabajo o al donar sangre se descubre a los portadores. Cuando el médico sospecha una enfermedad en el hígado, solicita un análisis de sangre para medir las proteínas transaminasas y determinar así el funcionamiento del hígado.


Si estas se encuentran elevadas, solicita una nueva determinación unos meses después. Si continúan elevadas, solicita exámenes más específicos buscando la causa, entre ellas, determinación del virus de la hepatitis C.


Una vez confirmada la infección por el virus de la hepatitis C, solicita la determinación del genotipo (tipo de virus C) y la carga viral (cantidad del virus en sangre). El genotipo es importante ya que hay seis diferentes y predice el tiempo de tratamiento y sus probabilidades de éxito.


Recuerde que el hecho de evitar someterse a las pruebas supone que podría estar negándose el acceso al tratamiento médico y al asesoramiento adecuado para retrasar o detener el posible daño del hígado.

¿A CUANTAS PERSONAS AFECTA?


Se estima que en el mundo hay entre 170 y 240 millones de personas portadoras del virus de la hepatitis C. En España, aproximadamente el 2% de la población adulta está infectada, lo que representa a 700.000 personas.

¿CUÁLES SON LAS DIFERENCIAS ENTRE HEPATITIS C AGUDA Y CRÓNICA?


Infección aguda: La presencia de síntomas clínicos y elevación de las transaminasas durante menos de seis meses.


Infección crónica: El 80% de los infectados tienen presencia del virus por más de 6 meses tras la infección y la inflamación evoluciona a fibrosis (cicatriz que produce endurecimiento del interior del hígado) y el consiguiente descenso de su correcta actividad. La inflamación puede evolucionar a cirrosis (2-20%) y hasta desembocar en cáncer hepático (3%). Este proceso es variable y puede tardar menos de 10 o más de 30 años. El 6% pueden sufrir descompensación hepática y un 3% pueden fallecer.

¿QUÉ OCURRE SI FALLA EL HÍGADO?


Si hubiese síntomas, al inicio, serían pérdida de apetito, náuseas, dolor leve, inapetencia por el tabaco en fumadores. Luego, ictericia (color amarillento de la piel ocasionado por el acumulo de bilirrubina), picor, etc. Si continua evolucionando la fibrosis, el hígado dejará de producir proteínas, por lo tanto habrá una acumulación de líquidos e infecciones y no se eliminaría el amoniaco de la sangre, lo que ocasionaría mareos y confusión. En los casos más graves evolucionará a cirrosis (daño irreversible del hígado).

SI TENGO RELACIONES SEXUALES CON ALGUIEN INFECTADO, ¿PUEDE TRANSMITIRME EL VIRUS DE LA HEPATITIS C?


El riesgo de transmisión a través de las relaciones sexuales es muy bajo, pero podría ser mayor cuando una mujer tiene la menstruación o cuando alguno de los miembros de la pareja presenta lesiones genitales. En todos los casos, las personas con Hepatitis C que tienen más de una pareja sexual deben mantener relaciones sexuales sin riesgo (uso de preservativo). Normalmente, quienes mantienen relaciones heterosexuales estables con una sola pareja no necesitan modificar sus prácticas sexuales habituales.

MI FAMILIA, ¿DEBE TENER CUIDADO O EVITAR EL CONTACTO CONMIGO?


No. No hay riesgo al dar besos a los hijos, abrazos o compartir los utensilios de la vida diaria como platos, vasos, etc. Sin embargo se debe tener precaución de no compartir cuchillas de afeitar, cepillos de dientes, etc. pero esto ya se hace habitualmente. Si una persona portadora del virus C se corta, debe tapar la herida lo antes posible y poner unas gotas de lejía sobre la superficie en que hayan podido caer gotas de sangre y limpiarlo al cabo de unos minutos.


Si se mancha la ropa de sangre, incluso durante la menstruación, no hay que utilizar medidas especiales y se puede poner en la lavadora con normalidad.

SI ESTOY EMBARAZADA Y ME DETECTAN LA INFECCION POR EL VIRUS DE LA HEPATITIS ¿PUEDO TRANSMITIRLE EL VIRUS A MI HIJO?


Existe un riesgo del 4%pero aún no está claro si la transmisión del virus se produce in útero o en el momento del parto tras el contacto con la sangre materna.

Y, ¿DURANTE LA LACTANCIA?


No hay riesgo de contagio para el niño por medio de la lactancia materna, pero hay que tener la precaución de que no hayan heridas en el pezón o areola.

¿CUÁL SERÁ MI TRATAMIENTO?


Hasta hace poco el tratamiento de los pacientes con infección por el virus de la hepatitis C se realizaba con Interferón pegilado y Ribavirina, pero sólo un 40% de los pacientes aproximadamente respondían al tratamiento y lograban mantener la carga viral indetectable.


En la actualidad hay disponibles nuevos medicamentos antivirales que logran aumentar de manera muy significativa las tasas de curación (llegando a superar el 80% en algunos pacientes) y reducir el tiempo de tratamiento a la mitad (6 meses). La respuesta al tratamiento depende de la carga viral al inicio, el genotipo, estadio de fibrosis, respuesta a un tratamiento previo y adherencia al tratamiento.

¿CUÁLES SON LOS OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO?


El más importante es eliminar el virus en la sangre. Se considera eficaz si es indetectable 6 meses después de finalizar el tratamiento.


Por otro lado, también se busca normalizar las transaminasas y reducir la inflamación y/o fibrosis del hígado para evitar la cirrosis y cáncer hepático.

¿Cuándo administrar el tratamiento?


Si se le ha diagnosticado hepatitis C crónica, su médico le indicará si el tratamiento resulta adecuado en su caso y, en caso de ser así, cuándo hay que administrarlo. Su médico le explicará las posibles consecuencias de no ser tratado, las posibilidades de éxito del tratamiento, así como los posibles riesgos de efectos secundarios.


Si ya ha recibido tratamiento contra la hepatitis C y no ha respondido, o si el virus reaparece, su médico le informará de que opciones existen actualmente.


Si padece alguna otra enfermedad además de la hepatitis C, es posible que influya en el momento y modo en que decida tratarle su médico

Opciones de tratamiento


Durante los últimos 10 años, el tratamiento estaba basado en una combinación de dos medicamentos distintos: interferón pegilado alfa y ribavirina. El interferón pegilado se administra mediante inyección por vía subcutánea (debajo de la piel) una vez a la semana; la ribavirina se presenta en forma de comprimidos y se toma dos veces al día.


Uno de los factores que determina el tipo y duración del tratamiento es el genotipo del virus. Para los genotipos 2 y 3 del virus, la duración del tratamiento es de 24 semanas; para los genotipos 1, 4, 5 y 6, es de 48 semanas. Los pacientes infectados por el genotipo 1, que es la forma más común, tienen una probabilidad significativamente menor de conseguir el éxito del tratamiento con interferón pegilado y ribavirina que los infectados con otros genotipos.


Sin embargo, existen actualmente nuevos medicamentos disponibles para tratar con éxito el virus de la hepatitis C en pacientes con genotipo 1. La introducción de la triple terapia que incluye, además del interferón pegilado y la ribavirina, un antiviral directo oral como telaprevir o boceprevir (inhibidores de la proteasa) permite alcanzar altas tasas de curación también en pacientes con genotipo 1 que no han recibido nunca tratamiento (paciente naïve) y en los que no se hayan curado tras un tratamiento doble previo.


La duración de la triple terapia con telaprevir o boceprevir y del tratamiento total con interferón pegilado y ribavirina varía dependiendo del inhibidor de la proteasa utilizado, la respuesta al tratamiento y de si ha recibido algún tratamiento previo.


Es muy importante que siga exactamente las instrucciones de administración de los medicamentos indicadas por su médico o farmacéutico. En caso de duda, consulte de nuevo a su médico o farmacéutico, ya que esta es la única manera demostrada de controlar el virus y evitar sus efectos perjudiciales. Además, si toma medicamentos para tratar otras enfermedades, estos pueden influir en la forma en que actúan los medicamentos contra la hepatitis C. Por eso es muy importante que avise a su médico de las demás enfermedades que padezca y de todos los medicamentos que esté tomando.

Resultados del tratamiento


Se dice que una infección por el virus de la hepatitis C está curada cuando no se puede detectar material genético del virus en la sangre del paciente inmediatamente después del final del tratamiento y, de nuevo, al cabo de seis meses. Es lo que se conoce como respuesta virológica sostenida (RVS).


Su médico le hará análisis de sangre antes de iniciar el tratamiento y periódicamente durante el mismo para determinar la cantidad de virus presente en su sangre. Es posible que se tomen decisiones relacionadas con su tratamiento dependiendo de los resultados de estas pruebas. Su médico vigilará su respuesta inicial al tratamiento y la cantidad de virus presente en su sangre.


Algunos pacientes no responden al tratamiento (pacientes sin respuesta). Otras personas presentan un nivel indetectable de virus en la sangre durante el tratamiento, pero las concentraciones aumentan de nuevo tras su finalización (pacientes con recaída).


La tasa de éxito con el tratamiento combinado con interferón pegilado y ribavirina depende del genotipo del virus. Así, las tasas de éxito son aproximadamente del 80% en los pacientes con genotipos 2 y 3, pero sólo de un 40%–50% en lo pacientes con genotipo 1. Para estos pacientes con genotipo 1, la triple terapia con telaprevir o boceprevir tiene una eficacia superior a la del tratamiento doble clásico con tan sólo interferon pegilado y ribavirina. Además del incremento de la eficacia, la triple terapia permite acortar la duración del tratamiento en muchos pacientes a 24 semanas totales.

Efectos adversos


Al igual que todos los medicamentos, el tratamiento de la hepatitis C puede producir efectos adversos, aunque no todas las personas los sufran. Los tratamientos actuales contra la hepatitis C pueden hacer que las personas experimenten fiebre, debilidad, cansancio, irritabilidad, sentimientos depresivos, anemia, náuseas, diarrea, vómitos, erupciones en la piel y picor. Sin embargo, todos estos síntomas revierten al finalizar el tratamiento.

Pregunte a su médico


¿Qué consecuencias puede tener no tratar mi hepatitis C crónica?


¿Qué opción de tratamiento cree que sería mejor para mí? ¿Por qué?


¿Qué probabilidades tengo de curarme?


¿Cuánto tiempo deberé tomar los medicamentos?


¿Cómo afectará el tratamiento a mi capacidad para trabajar y hacer mis actividades diarias?


¿Existen grupos de apoyo de pacientes con hepatitis C?

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