Por supuesto, solo tienes un hígado (que soy yo). Sí, solo uno. Y ninguna otra víscera puede reemplazarme ni hacer mis funciones. Así que tu obligación es cuidarme. Ya te he contado que soy esencial para que te mantengas sano (y vivo). No es por ser tiquismiquis, pero hay ciertas cosas que me sientan fatal:

- El alcohol. Y no me refiero al del botiquín. Cada chupito, copita o copazo que te tomas, me toca filtrarlo a mí. No es que me queje, pero hay algunos individuos que se creen que soy una depuradora industrial, y uno tiene sus límites. Así que ya sabes. Cuando entres en un bar, piensa en mí.

- Las grasas. Otro asunto peliagudo. A mí no me gusta amargarte la vida, pero es que hay comidas que no hay quien pueda con ellas. Como hígado profesional, te comento que prefiero el aceite de oliva a la mantequilla, y un filetito a la plancha que un bocata de panceta frita. Ya sabes de lo que hablo. Y si le preguntas a tu corazón te dirá casi lo mismo, aunque a él lo que le preocupa es el estrechamiento de las arterias por el colesterol, y eso es un asunto diferente, del que seguramente ya sabes algo.

- Los medicamentos. Ojo, que hablo de abuso de los medicamentos. Si te duele la cabeza o tienes alergia, pues tendrás que tomarte un analgésico o un antihistamínico, no digo yo que no. Con lo que no puedo es con esa cantidad ingente de sustancias que algunos desaprensivos, sin control médico, se meten entre pecho y espalda (que es precisamente el hueco donde yo vivo).

- Las drogas. ¡Menudo tema! De eso lo que te puedo decir es que me sientan peor a mí que a ti. Tengo amigos que no han aguantado. Y es que si drogarse es peligroso para todo el mundo, para los hígados es letal.

Y así, en general, si quieres que te dure mucho tiempo sin dar problemas, tienes que:

- Bebe agua (no dirás que es difícil, ni que es caro). Con 8 vasitos al día me llega. Y encima perderás peso, si es que te sobra.

- Mastica bien. Así mi amiga la saliva podrá hacer su trabajo y me ayuda en algunas de las 500 cosas que me quedan por hacer a mí.

- Evita el estreñimiento. Perdona que te hable de estos temas, pero aunque no lo parezca, yo lo paso mal cuando no vas bien al baño. Además de beber agüita, acuérdate de comer frutas y verduras. Por la fibra, ya sabes.

- Y en otro orden de cosas, procura no contagiarte de hepatitis. Eso lo lograrás con higiene y extremando las precauciones en tus relaciones sexuales, para evitar la A y B, y especial cuidado con la sangre para evitar la C. Por eso hay que vigilar el uso de material no desechable en el dentista, en las salas de curas y en los gabinetes de tatuajes y piercings, si es que te van esas cosas.

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